domingo, 23 de marzo de 2014

1ª Crónica-Salida del bar y nuevo mundo.

12 de Abril de 2014
Aproximadamente 19:50

Salida del bar y nuevo mundo-Por Harleen.

Subimos en silencio -Tranquilos, Jack soltó la puerta-. Yo iba la última, en la retaguardia, para al subir ver el mismo paisaje de siempre que por una vez se me hizo diferente: La planta de arriba consistía en un antro de madera con varias mesas de billar y una enorme barra que tenía a las espaldas tres grandes estanterías con todo tipo de bebidas, a parte de eso se veían aun encendidas la televisión y los carteles lumínicos de las paredes. 
Tal y como les dije había más de esas cosas rondando por el bar pero esta vez ya estábamos preparados para enfrentarlos. Con mucho sigilo, madre y yo, nos ocultamos tras una de las mesas de billar, agarramos unas cuantas bolas y nos dispusimos a lanzarlas en el momento oportuno. Jack por supuesto llamó la atención de esos infectados -¿Qué pasa? he visto una que otra película Z en el bar- y se acercó sin vacilar a una de las mesas de billar del centro de la sala mientras Darkito y Tallahasee golpeaban a uno que otro infectado. En tanto que ellos luchaban en el centro de la sala, Gemma y yo lanzábamos como locas todas las bolas que teníamos a mano, haciéndolos retroceder. Tan concentraba estaba en darles que cuando vi a dos de ellos chocar contra la pared tuve que girar la cabeza y casi se me desencaja la mandíbula: Jack los había, literalmente, bateado a la pared de enfrente CON LA MESA -¡¿Quién se cree este tío, Hulk?!-.

Tras haber caído el último de ellos, caí rendida en la pared  y sin saber porqué comencé a reirme descontrolada, no sabía si era el miedo, los nervios, la adrenalina o la diversión pero aquella situación me hizo ver las cosas desde otra perspectiva: Esto era un juego y, para todo aquél que no me conozca, yo nunca pierdo.
Perdida como estaba en mis pensamientos, el resto aprovechó para coger todo lo que pudiese ser útil -bebida y "armas", principalmente-; no regresé a la realidad hasta que Gemma tocó mi hombro, ella ya no llevaba la misma ropa, ahora usaba unos pantalones y una chaqueta de cuero junto a sus botas de motorista (seguía usando un sujetador). Alcé la mirada al resto, ví a Jack bebiendo como un cosaco, Darkito y Tallahasee ahora estaban armados -con un cuchillo y un revólver, respectivamente-.

Me levanté del suelo y, como si de un pacto silencioso se tratase, todos nos dirigimos a la puerta.
Era hora de salir al mundo exterior.



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